martes, 4 de octubre de 2011

Mi Cielo Estrellado - Parte 1

       En este momento me encuentro en una pradera, es de noche (siempre lo es en mi mundo), pero no se ve ni la luna ni las estrellas, ya que el cielo se encuentra nublado, pero el viento es tranquilizante y el olor de la lluvia aproximándose es refrescante. Debo admitir que esta ha sido mi decisión, pero la razón es el resultado de una muy larga historia.

        Hace algún tiempo la luna abarcaba casi la totalidad de mi cielo, su luz y resplandor ocultaba a las estrellas, de tal forma que estas últimas eran casi imperceptibles. Fue una época llena de alegría, sueños, pasión y amor. Supongo que nunca pensé que una luna como esa abarcaría mi cielo, con la guardia baja, su luz me impresionó y rendida caí ante su encanto. Jamás pensé verme cegada por su luz, pero así fue. A su lado viví cosas espectaculares, asombrosas y, sobretodo, hermosas, pero del mismo modo, me olvidé de muchas cosas que eran importantes para mí y descuide muchos otros.

        Siguiendo el sendero que ella me iluminaba, confiada en que nunca me dejaría caer, no veía el suelo que pisaba, mi atención era totalmente dirigida a ella, así que con una roca tropecé y caí en un agujero profundo y sin darme cuenta, la luz, que tan hipnotizada me tenía, desapareció, dejándome en ese agujero oscuro, absolutamente sola y desolada. 

       Siempre le he temido a la soledad, la luna me traicionó dejándome caer en la soledad, a pesar de que ella bien sabía que no podría aferrarme a la soledad sin su ayuda. Recuerdo que el dolor de la traición y la soledad eran insoportables para mí; en un principio sentía un vacío en mi interior, ardía de tal forma que no podía encontrar la forma de hacerlo parar. 

     Luego quise salir del agujero desesperadamente, ya estaba sintiéndome claustrofóbica, pero no sabía cómo salir, luché pero no podía escalar su pared.

        Intenté una y otra vez hasta que, agotada, caí y me senté a llorar en el frío suelo de aquel lugar que me tenía aterrada, lloré hasta aliviar el dolor que sentía en mi interior; el ardor, el dolor, la desorientación, el cansancio, la frustración, fueron tantas cosas unidas que pensé que me volvería loca.

      Pero, una vez que terminé de llorar y sacié el deseo de hacerlo, mi espíritu, finalmente, consiguió la forma de tranquilizarse. Pensé en todas aquellas cosas por las que valía la pena luchar y seguir adelante y supe que este no sería el final. En ese momento algo increíble sucedió.

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Una estrella más en el cielo.Asi como todos, formo parte de este mundo y tengo fe de que, todos juntos, podremos hacerlo un lugar mejor. Soy una chica normal, estudiante y busco expresar mis pensamientos a través de palabras e historias

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